En 1983, Hughes introdujo el término síndrome antifosfolipídico (SAF) para caracterizar a un grupo de pacientes con trombosis y/o complicaciones repetidas de los embarazos que además tenían anticuerpos antifosfolípidos (aFL) circulantes. Desde entonces, la presencia de aFL en plasma se considera un factor de riesgo para el desarrollo de complicaciones tromboembólicas, aunque su presencia no es suficiente para clasificar a un paciente de SAF. Los criterios de clasificación del síndrome fueron establecidos en Sapporo (1999), actualizados en Sídney (2004) y publicados en 2006. Estos criterios incluyen: trombosis arteriales o venosas, morbilidad en el embarazo y presencia de aFL. Las manifestaciones clínicas son relativamente comunes a varias patologías, por lo que la presencia de aFL en suero/plasma es básica para definir el síndrome en un paciente determinado.

Criterios de Clasificación: Sídney 2006
CRITERIOS CLÍNICOS

 

Trombosis vascular:
  • Uno o más eventos trombóticos arteriales, venosos o de vasos pequeños
Morbilidad en el embarazo:
  • ≥1 muerte fetal (en o posterior a la semana 10 de gestación.
  • ≥1 nacimiento prematuro antes de la semana 34 de gestación por eclampsia, preclamsia severa o insuficiencia placentaria.
  • ≥3 perdidas (pre) embrionarias consecutivas (antes de la semana 10 de gestación.

 

CRITERIOS DE LABORATORIO:
  •  Anticoagulante Lúpico (AL) positivo en dos o más ocasiones con al menos 12 semanas de diferencia.
  • Anticuerpos anticardiolipina aCL (IgG y/o IgM en título medio o alto (>40 MPL/GPL, o por encima del percentil 99), en dos o más ocasiones con al menos 12 semanas de diferencia.
  • Anticuerpos anti β2 Glicoproteína I (IgG y/o IgM) en título medio o alto (por encima del percentil 99) en dos o más ocasiones con al menos 12 semanas de diferencia.

 

DIAGNÓSTICO POR EL LABORATORIO:

 

 

Anticoagulante Lúpico:

Prueba de alta especificidad y fuerte asociación con trombosis y pérdidas fetales. Es difícil de estandarizar, la metodología es dispendiosa y se debe suspender la anticoagulación al paciente para poder obtener un resultado confiable.

La sensibilidad es baja, por eso es recomendable realizar las confirmaciones con dos metodologías diferentes.

Anticuerpos anticardiolipinas (IgG/ IgM):

Pruebas de alta sensibilidad y baja especificidad, podemos encontrar resultados positivos en enfermedades como sífilis, infecciones por VIH, diarrea infecciosa, enfermedades neoplásicas.

El isotipo IgM es transitorio y no induce a SAF, el IgG presenta asociación con pérdidas fetales en especial cuando los títulos son elevados. Estos resultados deben ser confirmados en una segunda confirmación después de 12 semanas para concluir un adecuado diagnóstico.

Anticuerpos anti β2 Glicoproteína I (IgG y/o IgM):

Presentan mejor correlación con SAF, su aparición esta relacionada con trombosis y patología obstétrica en títulos altos. Juegan un papel muy importante en la patogénesis de la enfermedad ya que son el objetivo principal de los anticuerpos antifosfolípido.

 

¿Cuál sería el abordaje de diagnóstico ideal para pacientes seronegativos o con anticoagulación?

Existen biomarcadores que aportan un valor diagnostico muy importante y son de gran utilidad para eliminar el GAP seronegativo y proporcionar un diagnostico más oportuno y acertado:

Anticuerpos PS/PT: 

La familia de aPL se ha ampliado para incluir un grupo heterogéneo de autoanticuerpos cuya especificidad está dirigida a proteínas implicadas en la coagulación o a un complejo de estas proteínas con fosfolípidos. Es para destacar los autoanticuerpos que reconocen fosfatidilserina / protrombina PS/PT los cuales son altamente específicos y tiene con mayor ventaja que no presentan interferencias con la anticoagulación. Se ha documento su gran utilidad para evaluar riesgo de trombosis y alteraciones en el embarazo.

β2 GPI Dominio 1:

Estudios recientes han descrito una mayor prevalencia y mayores títulos del dominio 1 de los

anticuerpos aβ2GPI en pacientes con SAF y varios estudios multicéntricos los asocian a trombosis, sobre todo venosa. Se ha postulado su detección para evaluar el riesgo trombótico de los pacientes con SAF.

 

Conclusiones
  • El laboratorio clínico juega un papel determinante en el diagnóstico precoz de SAF, apoyado en una amplia gama de marcadores serológicos con alto valor predictivo positivo.
  • El screening de anticuerpos antifosfolípidos clásicos no está incluido dentro de los criterios de Sídney de 2006. El aporte clínico no está documentado en la literatura ya que estos, no producen autoanticuerpos asociados a SAF. Realizar tamizaje para SAF con estas pruebas retrasa el diagnostico de la enfermedad y agota los recursos del plan obligatorio de salud.
  • Actualmente existen tes alternativos o complementarios con gran aporte clínico en especial en pacientes seronegativos como PS/PT y β2 GPI Dominio 1.

 

Bibliografía:

  • Protocolos de Diagnóstico Inmunológico en enfermedades autoinmunes.
  • International consensus statement on an update of the classification criteria for definite antiphospholipid syndrome(APS). Journal of Thrombosis and Haemostasis, 4: 295–306
  • Reliability of Lupus Anticoagulantand Anti-phosphatidylserine/ prothrombin Autoantibodies inAntiphospholipid Syndrome: A Multicenter Study Fontiers in Immunology | www.frontiersin.org 3 March 2019 | Volume 10 | Article 376